Doubt. Pasar 5 años de nuestras vidas escuchando de oradores, padres, maestros y simplemente habladores sin sentido, de lo muy inseguros que supuestamente somos por tener 14 o 15 años de edad y por ello no saber qué queremos para nosotros en nuestro mañana.
Es mentira.
Inicié el liceo, bachillerato, el cambio de camisa (de blanca a azul y de azul a beige) teniendo como norte un futuro prometedor, en el que nadie ni nada podría decirme no tendría la habilidad o siquiera la buena suerte de lograrlo. Fue cuando llegaron estos adultos frustrados influenciados por la asquerosa política que gobierna mi hermoso país y ahora todo me parecería imposible.
Ahora bien, si los dos primeros años del colegio me sentía tan segura, ¿porqué el fatal discurso de “los adolescentes adolecen de…” marcó un huella dañina en mi?
¿Excusas o realidad?
Puede que la situación de mi país y la salud de familiares me afecten emocionalmente pero, ¿tienen que posicionarme en la cuerda floja a solo meses de iniciar lo que forjará mi futuro profesional y mi adultez?.
No, no seré la adulta frustrada que le diga a inocentes “chamos” de colegio que son incapaces de nada.
Sepánlo adultos, profesionales, padres de familia, educadores, sus frustraciones son suyas, no nuestra culpa.
Esta será la incompleta y dura crítica de una adolescente, pero, de algo se puede estar seguro, la escribió molesta e insegura gracias a la, precisamente, inseguridad adquirida e infundada por adultos frustrados.
Doubt.
Pasar 5 años de nuestras vidas escuchando de oradores, padres, maestros y simplemente habladores sin sentido, de lo muy inseguros que supuestamente somos por tener 14 o 15 años de edad y por ello no saber qué queremos para nosotros en nuestro mañana.
Es mentira.
Inicié el liceo, bachillerato, el cambio de camisa (de blanca a azul y de azul a beige) teniendo como norte un futuro prometedor, en el que nadie ni nada podría decirme no tendría la habilidad o siquiera la buena suerte de lograrlo. Fue cuando llegaron estos adultos frustrados influenciados por la asquerosa política que gobierna mi hermoso país y ahora todo me parecería imposible.
Ahora bien, si los dos primeros años del colegio me sentía tan segura, ¿porqué el fatal discurso de “los adolescentes adolecen de…” marcó un huella dañina en mi?
¿Excusas o realidad?
Puede que la situación de mi país y la salud de familiares me afecten emocionalmente pero, ¿tienen que posicionarme en la cuerda floja a solo meses de iniciar lo que forjará mi futuro profesional y mi adultez?.
No, no seré la adulta frustrada que le diga a inocentes “chamos” de colegio que son incapaces de nada.
Sepánlo adultos, profesionales, padres de familia, educadores, sus frustraciones son suyas, no nuestra culpa.
Esta será la incompleta y dura crítica de una adolescente, pero, de algo se puede estar seguro, la escribió molesta e insegura gracias a la, precisamente, inseguridad adquirida e infundada por adultos frustrados.